La responsabilidad por el estado del vehículo no es del taller ni del propietario: es de quien se sienta al volante, en cada viaje.
Deber de control
Antes de cada viaje el conductor está obligado a comprobar la seguridad de funcionamiento del vehículo: frenos, dirección, iluminación, neumáticos y espejos.
Si detectas un defecto que afecta a la seguridad, no puedes circular hasta repararlo. Un testigo de aviso encendido no es una sugerencia.
Neumáticos
La profundidad mínima del dibujo en Suiza es de 1,6 mm. Para un comportamiento seguro —sobre todo con lluvia— los expertos recomiendan al menos 3 mm en verano y 4 mm en neumáticos de invierno.
Comprueba también la presión con regularidad: una presión baja alarga la distancia de frenado, aumenta el consumo y puede provocar el reventón. Todos los neumáticos deben ser del mismo tipo.
No existe obligación legal de neumáticos de invierno, pero quien circula con neumáticos inadecuados y provoca un accidente responde por ello.
Control de gases de escape
Los vehículos a motor deben someterse regularmente al control de gases de escape.
Unas emisiones excesivas no solo dañan el medio ambiente: también indican un motor mal ajustado, con mayor consumo y desgaste. El comprobante debe llevarse en el vehículo cuando se exija.
Carga y visibilidad
La carga debe ir dispuesta de modo que no ponga en peligro a nadie ni obstaculice la visión del conductor.
Los objetos sueltos en el habitáculo se convierten en proyectiles al frenar: una botella o una tablet pueden causar lesiones graves. Guarda lo pesado en el maletero, lo más abajo y adelante posible.
Limpieza y visión
Todos los cristales, espejos y faros deben estar limpios y libres de hielo, nieve o suciedad antes de arrancar.
Una «mirilla» rascada en el parabrisas helado no basta y se sanciona. Retira también la nieve del techo: al frenar cae sobre el parabrisas o sobre el vehículo de detrás.
¿Objetivo alcanzado?
Repasa los puntos esenciales y asegúrate de dominar todas las reglas – para el examen teórico y para la práctica.