Antes de poder ocuparte del tráfico tienes que dominar el vehículo. Suena obvio, pero es la base legal de casi todo lo demás.
Dominio del vehículo
El conductor debe dominar el vehículo en todo momento de modo que pueda cumplir sus deberes de prudencia.
Debe además ocuparse de no verse limitado en su capacidad de conducir — ni por la carga, ni por los ocupantes, ni por su propia postura al volante.
Ajusta antes de arrancar: asiento, respaldo, reposacabezas a la altura de la cabeza, espejos y volante. Con un vehículo desconocido, tómate el tiempo de localizar luces, intermitentes y limpiaparabrisas antes de circular.
Atención y prohibición de distraerse
El conductor debe dirigir su atención a la vía y al tráfico. No puede realizar ninguna actividad que dificulte el manejo del vehículo.
Esto incluye sostener el teléfono en la mano —sancionado con 100 francos—, teclear en el navegador, comer o buscar objetos. La distracción es hoy una de las principales causas de accidente: apartar la vista dos segundos a 50 km/h significa recorrer casi 30 metros a ciegas.
Volante y pedales
Los conductores de vehículos a motor, ciclomotores y bicicletas no pueden soltar el volante o el manillar.
Los ciclistas tampoco pueden soltar los pedales. La razón es sencilla: sin manos en la dirección no hay reacción posible ante lo imprevisto.
¿Objetivo alcanzado?
Repasa los puntos esenciales y asegúrate de dominar todas las reglas – para el examen teórico y para la práctica.