En una zona de obras casi todo puede ser distinto: el trazado, el ancho de los carriles, la velocidad. Los puntos de referencia habituales dejan de valer.
Obras: despacio y atento
Las obras se anuncian con la señal de peligro «obras», a menudo combinada con límites de velocidad reducidos y prohibición de adelantar.
Los límites temporales rigen exactamente igual que los permanentes. Cuenta con carriles estrechados, maquinaria que entra y sale y personal a pocos centímetros del tráfico: ahí una velocidad adaptada no es cortesía, es obligación.
Amarillo gana al blanco: marcas temporales
En las zonas de obras la circulación se desvía con marcas amarillas o naranjas. Donde se ven marcas amarillas y blancas a la vez, rigen siempre las amarillas.
Lo mismo vale en la jerarquía general: la señalización temporal prevalece sobre los carteles fijos, y las indicaciones de una persona que regula el tráfico prevalecen sobre todo.
Desvíos y situaciones extraordinarias
Los desvíos están señalizados: sigue la señalización aunque tu navegador diga otra cosa — a menudo no conoce el corte.
En eventos, accidentes o catástrofes puede haber indicaciones de la policía o de servicios de emergencia que se apartan de las reglas habituales. También ahí prevalecen.
Estado de la calzada: leer el firme
Baches y roderas: reduce la velocidad; en las roderas se acumula agua — riesgo de aquaplaning.
Gravilla: alarga la distancia de frenado y sale despedida hacia otros vehículos.
Firme fresado: tira de la dirección — sujeta el volante con firmeza.
Placas de acero y barro: muy resbaladizos con lluvia.
¿Objetivo alcanzado?
Repasa los puntos esenciales y asegúrate de dominar todas las reglas – para el examen teórico y para la práctica.