Dos situaciones en las que la cortesía está regulada por ley — porque solo funcionan si todos hacen lo mismo.
Principio de la cremallera
Donde termina un carril —de tres a dos, en obras o tras un accidente— rige la cremallera:
Avanza por tu carril hasta el estrechamiento, no te incorpores antes.
Allí se intercalan los vehículos alternadamente, uno de cada carril.
Quien circula por el carril que continúa debe dejar entrar a un vehículo.
Incorporarse demasiado pronto no es cortesía: desaprovecha medio kilómetro de calzada y alarga el atasco para todos. La cremallera es la solución más rápida precisamente porque usa ambos carriles hasta el final.
Corredor de emergencia
En autopistas y autovías con al menos dos carriles por sentido debes formar un corredor de emergencia en cuanto el tráfico se ralentice o se detenga.
El corredor se forma entre el carril más a la izquierda y el contiguo.
Los vehículos del carril izquierdo se apartan a la izquierda, los demás a la derecha.
Se forma antes de que lleguen los servicios de rescate — después ya no hay espacio.
El arcén no sustituye al corredor: puede estar ocupado por vehículos averiados. No circules nunca por el corredor formado, aunque parezca libre.
¿Objetivo alcanzado?
Repasa los puntos esenciales y asegúrate de dominar todas las reglas – para el examen teórico y para la práctica.