La mayoría de los accidentes graves no se deben a un fallo técnico, sino al estado de quien conduce. Y ese estado se decide antes de arrancar.
Incapacidad para conducir
Quien conduce un vehículo debe estar en condiciones de hacerlo. Hay incapacidad cuando el estado físico o mental está afectado hasta el punto de no permitir una conducción segura.
Las causas más frecuentes: alcohol, drogas, medicamentos, fatiga, enfermedad y estrés emocional intenso. La responsabilidad de valorarlo es siempre tuya.
Alcohol al volante
En Suiza el límite de conducción con capacidad manifiestamente afectada está en 0,5 por mil de alcohol en sangre. A partir de ese valor se considera incapacidad y hay consecuencias importantes.
Para conductores noveles en período de prueba, conductores profesionales y personas acompañantes rige el 0,0 por mil — tolerancia cero.
El alcohol se elimina lentamente: aproximadamente 0,1–0,15 por mil por hora. Ni el café, ni la ducha ni el aire fresco lo aceleran.
A partir de 0,8 por mil las consecuencias son mucho más severas, con retirada del permiso.
El alcohol reduce la capacidad de reacción, estrecha el campo visual y —lo más peligroso— aumenta la disposición al riesgo mientras hace creer que todo va bien.
Fatiga
La fatiga es una de las causas de accidente más frecuentes en las autopistas suizas. Quien se siente somnoliento o nota microsueños debe detenerse de inmediato y descansar.
Señales de alarma: parpadeo frecuente, bostezos, dificultad para mantener el carril, no recordar los últimos kilómetros. Lo único que ayuda es dormir; abrir la ventanilla o subir la música no.
La regla fundamental: art. 26 LCV
Por encima de todas las prescripciones concretas está la regla fundamental de la Ley de Circulación Vial: compórtate de modo que no obstaculices ni pongas en peligro a los demás.
A ella se añade el principio de confianza: puedes partir de que los demás respetarán las reglas — mientras nada indique lo contrario.
Ese principio deja de valer ante niños, personas mayores y personas con discapacidad, y en cuanto un comportamiento haga prever un error. Ahí la prudencia especial pesa más que la confianza.
¿Objetivo alcanzado?
Repasa los puntos esenciales y asegúrate de dominar todas las reglas – para el examen teórico y para la práctica.