Un túnel concentra los riesgos: poca luz, sin arcén, sin escapatoria y humo que se propaga rápido. Por eso las reglas son estrictas y merece la pena conocerlas de memoria.
Antes de entrar en el túnel
Enciende las luces de cruce, también de día.
Quítate las gafas de sol para que los ojos se adapten antes.
Mantén distancia suficiente con el vehículo de delante.
Sintoniza la emisora indicada: por ahí llegan las instrucciones en caso de incidente.
Dentro del túnel
Mantén el carril, circula a velocidad constante y adelanta solo si está permitido y es seguro. Respeta la velocidad señalizada y la distancia mínima.
El cambio de sentido y la marcha atrás están prohibidos, igual que detenerse fuera de los nichos previstos.
En caso de retención
Enciende las luces de emergencia.
Mantén distancia con el vehículo de delante — espacio para los servicios de rescate.
Apaga el motor.
Permanece en el vehículo y sigue las instrucciones por radio o megafonía.
En caso de incendio o avería
Si es posible, sal del túnel conduciendo. Si no puedes:
Detén el vehículo lo más a la derecha posible y apaga el motor.
Deja la llave puesta para que el vehículo pueda ser apartado.
Avisa desde un nicho SOS — el aviso llega directamente al centro de control.
Abandona el túnel a pie por la salida de emergencia más cercana, en sentido contrario al humo.
Recuerda: en un incendio el humo es más peligroso que las llamas. No vuelvas nunca a por objetos.
¿Objetivo alcanzado?
Repasa los puntos esenciales y asegúrate de dominar todas las reglas – para el examen teórico y para la práctica.