Un peatón no lleva carrocería, ni cinturón, ni airbag. Por eso las reglas que le protegen son de las más estrictas — y las que más se controlan.
Regla básica en el paso de peatones
Al acercarte a un paso de peatones debes adaptar la velocidad y estar preparado para frenar. A los peatones que ya están en el paso o esperan claramente para cruzar hay que cederles el paso.
Delante de un paso de peatones no se puede adelantar ni detenerse en los cinco metros anteriores: un vehículo parado oculta a quien va a cruzar.
Si el vehículo de al lado se detiene ante un paso, cuenta siempre con que alguien esté cruzando por delante de él. No pases sin haber comprobado que el paso está libre.
Recuerda: el peatón tampoco puede lanzarse a la calzada de forma imprevista — pero su error no te exime a ti de la responsabilidad.
Personas que requieren especial atención
Los niños corren un riesgo especial porque no saben valorar velocidades ni distancias, y porque su campo visual es más reducido. Cerca de escuelas, guarderías y zonas de juego debes contar en todo momento con un comportamiento imprevisible: reduce la velocidad y mantén el pie preparado.
Las personas mayores necesitan más tiempo para cruzar y a veces no perciben bien los vehículos que se acercan. Dales tiempo y no las presiones avanzando.
El bastón blanco identifica a una persona ciega o con discapacidad visual. Ante él rige la máxima prudencia: detente y espera, sin dar señales acústicas que puedan desorientar.
Lo mismo vale para personas en silla de ruedas, con muletas o con perro guía.
¿Objetivo alcanzado?
Repasa los puntos esenciales y asegúrate de dominar todas las reglas – para el examen teórico y para la práctica.